viernes, 18 de abril de 2014

Mi opinión acerca de si el Albertosaurus era buen cazador.

Hace poco leí un artículo en el sual se decía que el Albertosaurus (y aprovecho y añado a las aves del trueno, unas aves carnívoras de Australia), un dinosaurio de la familia de los tiranosauridos era un mal cazador. Las razones por las que seguían esta teoría eran principalmente porque tenían ambos animales una visión periférica que no les permitiría calcular las distancias, una visión que realmente suele ser más común en animales fitófagos que en depredadores. No obstante daré mi opinión, apoyándome en la familia de unos de los animales con mayor efectividad como depredador, así como el considerado el reptil vivo más inteligente. Los crocodrilianos (Como ya sabéis quienes seguís el blog regularmente, yo soy de la opinión de observar el comportamiento de los parientes actuales de un animal extinto para ver que soluciones aporta para un problema).
En este caso los cocodrilos son unos depredadores con una tasa de muertes de presas extremadamente alta, pero que no poseen visión binocular, sino que es periférica. La clave de su éxito se debe a estos factores.
Por un lado tienen otros sentidos muy desarrollados. Un buen ejemplo sería ver como los cocodrilos pueden percibir por el tacto ondas en el agua y cambios de presión de esta a kilómetros de distancia
Los cocodrilos compensan la carencia de la visión binocular moviendo antes de atacar ligeramente a un lado y a otro la cabeza para calcular a qué distancia está la presa y dirigirse a ella.
A pesar del estereotipo, los cocodrilos son animales inteligentes que saben como evitar que la presa quede en alerta con su presencia utilizando palos, piedras y ramas para romper la figura de su cabeza.
Otro factor es su gran variedad de presas que va desde peces hasta jirafas o crías de elefantes (aunque se sabe que los elefantes adultos llegan a temer a algunos cocodrilos adultos, y se sabe de casos de cocodrilos que atacaron elefantes, aunque los casos de ataques a los paquidermos acaban como poco con el depredador sin presa y como mucho con el depredador siendo muerto y colgado por el elefante en un árbol cercano).
El último factor es que estos animales se apuestan en los lugares donde saben que la presa se ha de arriesgar a cruzar o beber para cazar.
Por este pequeño razonamiento, pienso que el Albertosaurus y el ave del trueno australiana (un ave no voladora perteneciente a las llamadas aves del terror de Australia y las cuales dominaron todos los continentes después de extinguirse los dinosaurios) eran unos depredadores que podían ser eficaces en la caza y conseguir una tasa de éxito en la caza de su comida relativamente alta, aunque basándome en sus parientes vivos con el problema de tener visión periférica es que por un lado sufrían de jóvenes una alta presión depredatoria, como pasa actualmente con las crías y huevos de cocodrilo (de los pocos animales que no se si poner en su reproducción como estrategas de la K u estrategas de la R dado que estos cuidan de sus crías como un estratega de la K, pero aun así tienen una alta tasa de mortalidad juvenil y tienen una progenie numerosa como los R estrategas). Además deduzco que el método de caza de estos animales, como el de los cocodrilos se basaba principalmente en la emboscada a sus presas en aquellos lugares en los que estas se veían obligadas a pasar, pero tenían dificultades para moverse por el terreno, tal vez un desfiladero o la orilla de un río o lago donde acudían a beber.