viernes, 10 de enero de 2014

Revelada la longevidad del gran tiburón blanco

El Gran tiburón blanco o Carchalodon carchiarias se trata de uno de los depredadores más temidos y misteriosos del planeta. Este depredador junto a la orca son los animales que representan el puesto de depredadores supremos de los océanos del mundo y representa un ejemplo de perfección evolutiva que lleva desde antes de la época de los dinosaurios (en caso del tiburón más de 400 millones de años) sin cambiar su diseño depredatorio.
Al contrario de lo que se creía, el tiburón blanco no es un animal que se deja llevar por el frenesí, sino que adopta distintas técnicas de caza dependiendo del tipo de presa pudiendo por ejemplo ser su técnica un mordisco y dejar morir a la presa para evitar ser herido por ella y no se trata del tiburón más peligroso que existe (ese honor corresponde al llamado tiburón toro o tiburón Zambeze, un tiburón capaz de adentrarse en agua dulce y que tiene uno de los niveles de testosterona más altos del reino animal).
Recientemente el instituto oceanográfico de Woods Hole (WHOI) ha descubierto que su esperanzza de vida, la cual se calculaba no mayor a 30 años, en realidad es superior a los 70 años. Mas del doble de lo que estimaban los científicos.
Este descubrimiento se produjo analizando los anillos de crecimiento de las vértebras de varios ejemplares mediante carbono 14.
Igual que se hace con los árboles, la edad de los peces se estima de acuerdo con los anillos de crecimiento de tejido mineralizado que crecen durante toda la vida del pez, como otolitos (huesos del oído), las vértebras y los radios de la aleta. Sin embargo, no es tan sencillo como podría parecer.La estimación de la edad en el tiburón blanco puede ser un reto. Mientras que las vértebras se construyen por capas de tejido, establecido de forma secuencial durante la vida de un individuo, la alternancia de bandas oscuras y claras puede no ser muy evidente. Además, para complicar las cosas, las bandas no significan necesariamente un crecimiento anual.
Hasta ahora se asumía que los pares de bandas claras y oscuras representaban un año en la vida del animal. En muchos casos, esto ha resultado ser verdad para una parte o la totalidad de la vida, sin embargo, cada vez en mas casos esto no resulta ser válido.
Los investigadores del WHOI analizaron las vértebras de cuatro hembras y cuatro machos del noroeste del océano Atlántico. Y para su sorpresa, las estimaciones de edad fueron hasta 73 años para el macho más grande y 40 años en el caso de la hembra. Para este estudio, y para superar las imprecisiones se sirvieron del carbono radiactivo liberado durante las pruebas nucleares llevadas a cabo entre 1950 y 1960. El radiocarbono de la atmósfera se incorporó al océano y a los tejidos de los organismos marinos que vivieron en ese período de tiempo. El aumento de Carbono 14 incorporado en las capas de crecimiento de la vértebra, puede ser utilizado como una marca del tiempo para ayudar a determinar la edad de un animal.
Todas las muestras de colágeno de vértebras eran de tiburones blancos capturadoss en el noroeste del océano Atlántico entre 1967 y 2010 que que estaban guardadas en el Northeast Fisheries Science Center NEFSC, en Narragansett, que tiene la mayor colección de este tipo. Además fueron fotografiadas con una cámara conectada a un microscopio estereoscópico que utiliza la luz reflejada para el recuento de bandas de crecimiento.
Los investigadores encontraron que los pares de bandas se establecen sobre una base anual en los tiburones pequeños y medianos en el Atlántico noroccidental. Sin embargo, los individuos más grandes pueden experimentar un cambio en la tasa de deposición del material vertebral en algún momento después de la madurez, o las bandas pueden llegar a ser tan delgados que no se puedan distinguir.
Los tiburones blancos están considerados como una especie vulnerable en todo el mundo. Dado que los individuos son de crecimiento lento, y maduran tarde, la población de tiburones blancos podrían ser aún más sensibles a la pesca, el medio ambiente y otras presiones. Estos hallazgos cambian la forma en que se han de manejar las poblaciones de tiburones blancos y deben tenerse en cuenta al formular estrategias de conservación en el futuro. También da mas muestras de la increíble fragilidad de este depredador, el cual a diferencia de otros peces, carece de músculos que atraigan el agua a sus branquias, por lo que si no está en movimiento continuo el tiburón puede morir ahogado por más que esté rodeado de agua.
Las hembras de tiburón blanco son más grandes que los machos. Los ejemplares más grandes puede llegar a medir hasta 6 metros, aunque su longitud habitual suele ser de 4. Excepcionalmente pueden acercarse incluso a los 7, como una hembra hallada muerta en una playa de Malta en 1987. Su peso ronda los 2.000 kilos. Son grandes viajeros, pudiendo nadar largas distancias. El récord, publicado en 2005 en la revista Science, lo tiene una hembra adulta que viajó más de 11.000 kilómetros en nueve meses: un viaje que ida y vuelta entre las costas de Sudáfrica y Australia.
Gran parte de su mala fama como devorador de hombres la debe al cine. En 1975, Spieldberg estrenó Tiburón, que retrataba a este pez como un perseguidor incansable de humanos (Spieldberg se basó en un ataque por parte de tiburones contra supervivientes del hundimiento del USS Indianápolis, un ataque que en realidad protagonizaron tiburones tigres y que en realidad fueron tan letales como los tiburones la deshidratación y las heridas de muchos supervivientes. De hecho el ataque por parte de animales con fines depredatorios ocurrió también en la segunda guerra mundial y lo protagonizaron cocodrilos en la Isla Ramree, los cuales acabaron con prácticamente un peloton entero de soldados japoneses). Sin embargo la realidad es al revés. El tiburón blanco se convierte con frecuencia en el cazador cazado, aunque sea ilegalmente. Además es una especie amenazada por la reducción de sus fuentes de alimento y por el exceso de pesca por parte de los cazadores de trofeos. En el caso del tiburón blanco, son especialmente codiciados sus dientes y mandíbulas, que después se venden a buen precio. Una mandíbula de tiburón blanco se llegó a valorar en Sudáfrica, en 50.000 dólares. Las mandíbulas pequeñas pueden venderse por 12.500 a 15.000 dólares estadounidenses, y los dientes por separado entre 425 y 600 dólares cada uno.
Por ello, la especie se encuentra catalogada como Vulnerable en la lista roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Y ha sido incluida en el anejo II del Convenio de Washington (CITES) que controla el comercio internacional de las especies amenazadas.
Aqui se puede ver un ataque de tiburón blanco contra un león marino. Estos animales necesitan de experiencia para poder cazar satisfactoriamente a su presa. Además no son tan eficientes como se piensa.