domingo, 26 de enero de 2014

Creado un tomate transgénico con un anticancerígeno

Su pigmento oscuro tiene como objetivo ofrecer beneficios para la salud, similares a los que ofrecen otras frutas moradas como pueden ser los arándanos.
Tras ser desarrollados en Reino Unido, la producción a gran escala ya está en marcha en Canadá y los primeros 1.200 litros de jugo de tomate morado están listos para ser enviados de vuelta al país.
El pigmento conocido como antocianina es un antioxidante que ayuda a combatir el cáncer, según lo han revelado recientes estudios con animales.
Los científicos dicen que los nuevos tomates podrían mejorar el valor nutricional de las comidas.
Los tomates se desarrollaron en el Centro John Innes en Norwich.
Los tomates son parte de una nueva generación de plantas transgénicas diseñadas para atraer a los consumidores. Los primeros tipos iban dirigidos específicamente a los agricultores y eran descritos como nuevas herramientas en la agricultura.
El pigmento de color púrpura es el resultado de la transferencia del gen de una planta de boca de dragón. La modificación desencadena un proceso dentro de la planta de tomate que permite que se desarrolle la antocianina.
Aunque la invención es británica, las restricciones de alimentos transgénicos de la Unión Europea la animaron a buscar algún lugar en el extranjero para desarrollar la tecnología.
Las regulaciones canadienses son vistas como favorables para los alimentos genéticamente modificados, lo que ayudó a concretar un acuerdo con una empresa de Ontario, New Energy Farms, que ahora está produciendo suficientes tomates morados para generar 2.000 litros de jugo en un invernadero de 465 metros cuadrados.
Según encuestas, existe desde la enfermedad de las vacas locas una desconfianza en la unión europea acerca de los alimentos transgénicos. No obstante, el origen de dicha enfermedad vino al hacer que las vacas cometieran canivalismo forzado al darle a los animales para que crecieran más rápido harinas hechas a partir de los restos de matanzas de animales. Cosa que a mi parecer, aparte de la enfermedad en si era una auténtica barbaridad. Pondré un caso: Dudo mucho que a ningún ser humano normal le gustara comer otro ser humano. El origen de la enfermedad de las vacas locas fue que al comer a sus congéneres, eventualmente se generaron priones. Proteínas que se autoreplican sin necesidad de material genético (como harían por ejemplo los virus) y que destruye principalmente las neuronas de la víctima. Dichas proteínas hasta pueden hacer zoonosis.