jueves, 28 de noviembre de 2013

Escherichia Coli, clave para desentrañar los procesos evolutivos

Richard E. Lenski lleva 25 años cultivando el mismo tipo de Escherichia coli. El fin de llevar tanto tiempo criando la misma colonia de este tipo de bacterias es lograr desentrañar de forma práctica los procesos evolutivos de la biología.
La labor de este investigador norteamericano ha supuesto la recreación de las Islas Galápagos en matraces de laboratorio, ya que mantener los mismos cultivos de bacterias durante un cuarto de siglo ha permitido determinar muchas de las claves de su evolución durante estos últimos años.
A diferencia de los estudios iniciados por otros científicos, los cuales someten a los organismos a condiciones de estrés,  Lenski deja simplemente crecer  las colonias de Escherichia coli.
En 1988, puso a punto 12 matraces que contenían cultivos de bacterias y el medio para que estas pudieran crecer y desarrollarse sin problemas, con 25 mg de glucosa por litro.
Cada día, el grupo de investigación de Lenski observa cómo estos cultivos de bacterias crecen a 37ºC. Cuando pasan 24 horas, transfieren un 1% de bacterias viejas a un matraz con medio de cultivo nuevo, de forma que durante el último cuarto de siglo han ido cambiando los cultivos de bacterias, obteniendo cada cierto tiempo nuevas generaciones de estos microorganismos.
Además, con la llegada de las modernas técnicas de secuenciación genética y de la bioinformática, el grupo de Lenski puede buscar cambios en el ADN para entender posibles modificaciones en el genotipo de los microorganismos. Es decir, son capaces de explicar la evolución experimental mediante variaciones en el genoma de los cultivos bacterianos.
La razón por las que las bacterias sean idóneas para el estudio de la evolución es muy sencillo: Al ser las bacterias organismos tan simples su tasa de reproducción es increíblemente elevada hasta el punto de que son capaces para que lo que otros seres vivos igual transcurre 1 generación, para ellas habrían pasado decenas o incluso millares de generaciones, por lo que son el mejor vehículo para desentrañar los mecanismos de modificación genética de manera natural.