viernes, 28 de marzo de 2014

El diseño de las barbas de las ballenas nació hace más de 500 millones de años

Quienes estudien biología sabrán que evolución convergente es un término asignado para dos animales que sin ni siquiera tener parentesco genético adoptan características comunes para explotar entornos con recursos parecidos. Un ejemplo de este tipo de evolución sería el lince ibérico y el buho real, los cuales para explotar el mismo entorno sin hacerse la competencia directamente, dado que el principio de exclusión competitiva les impediría ejercer en el mismo nicho ecológico el mismo papel. Estos animales adoptaron coloración parecida (parda y moteada) y unos rasgos que les permite romper la figura redondeada de una cabeza de depredador. Otro ejemplo está representado en la forma de dientes de sable representada con los smilodones, los dinofelis, los nimrávidos (en especial el eusmilus) o los thylacosmilos o marsupiales dientes de sable.
A principios del Periodo Cámbrico, unos enormes animales marinos usaban extraños apéndices faciales para filtrar comida flotante en el agua, según se ha deducido en un análisis de fósiles descubiertos en el norte de Groenlandia.
El nuevo estudio, dirigido desde la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, describe cómo la extraña especie, llamada Tamisiocaris borealis, utilizaba estos enormes y especializados apéndices para filtrar el plancton, de forma similar a como se alimentan hoy en día las ballenas modernas. Lo más llamativo es, sin embargo, que los Tamisiocaris datan de hace 520 millones de años. Otro ejemplo de evolución convergente. En este caso más de 500 millones de años después las ballenas adoptaron el mismo diseño para poder capturar el placton y pequeños peces pelágicos.
Los Tamisiocaris borealis aparecieron durante la explosión cámbrica. Una era en la cual la hubo una enorme variedad de seres vivos de formas realmente extrañas y empezó a diseñarse el diseño de los córdalos. Género de animales de los cuales surgieron los vertebrados actuales y los ágnatos (mixinos y lampreas). Los Tamisiocaris pertenecen a un grupo de animales llamados anomalocarídidos, una familia de artrópodos primitivos que incluía a algunos de los mayores y más icónicos animales del período Cámbrico. Tenían grandes apéndices frente a sus bocas, que usaban probablemente para capturar presas de tamaño considerable, incluyendo trilobites (en este caso es famoso el anomalocaris).
Los fósiles recientemente descubiertos muestran que esos depredadores también evolucionaron hasta convertirse en seres que se alimentaban de placton, con sus apéndices de agarre convirtiéndose en un aparato de filtraje que podía ser movido como una red a través del agua, atrapando en el proceso pequeños crustáceos y otros organismos tan diminutos como de medio milímetro de tamaño.