sábado, 22 de marzo de 2014

El falso mito de los cucos

Con frecuencia cuando se habla de cría de cuco se piensa que este animal es un parásito que arruina las nidadas de otros pájaros, dado que cuando este animal sale tiende a destruir a los huevos y pájaros de los animales parasitados. No obstante, científicos de la universidad de Oviedo en colaboración con la universidad de Valladoliz y el CSIC han descubierto recientemente que estos animales también pueden ser simbiontes de otras especies.
Los investigadores estudiaron y monitorizaron durante 16 años un total de 741 nidos de corneja negra (Corvus corone corone) asentados en la localidad de La Sobarriba (León), y analizaron su relación con el cuco (Clamator glandarius). Estos estudios concluyeron que la presencia de un polluelo de cuco en el nido de las cornejas puede ser beneficiosa para estas.
Los experimentos de campo han demostrado que los polluelos de cuco protegen el nido gracias a una secreción que contiene numerosos compuestos ácidos y tóxicos, con un olor muy desagradable que producen cuando son agredidos y que ahuyenta a los depredadores. Este mecanismo de defensa química dura entre 16 y 18 días y contribuye a la supervivencia de todos los polluelos del nido, tanto de los del cuco como los de la corneja, al mantener alejadas a aves rapaces y mamíferos depredadores.
En el caso de la corneja negra, el cuco no expulsa del nido a las crías de su hospedador, pero sí compite con ellas por el alimento que proporcionan los padres y con frecuencia puede provocar la muerte de algunos de sus polluelos. Sin embargo, al analizar los datos recabados, los investigadores han comprobado que en años con mucha presión de depredadores, los nidos parasitados llegan a producir, de media, más crías de corneja con respecto a los nidos sin parásitos, dado que sufren menos pérdidas por depredación. Además, los resultados muestran que un polluelo de cuco supone un esfuerzo menor comparado con uno de corneja, ya que es más pequeño. En el caso de la corneja y otras aves de un tamaño mayor al cuco, este animal resulta ser más simbionte que parásita. Tal vez esa sea la razón de que la corneja, siendo un córvido (los córvidos, en especial los propios cuervos en estudios de inteligencia han mostrado tener una inteligencia equiparable a la de los cimpancés) permitan que los cucos pongan sus huevos en sus nidos, es decir, en mi opinión ellas saben identificar sus huevos, pero eligen dejar que los cucos pongan los suyos para poder aumentar la tasa de supervivencia de sus crías