lunes, 3 de marzo de 2014

Cafeína y oro para matar células cancerígenas

La cafeína es una de las drogas legales más consumidas en le mundo.
Cada día millones de personas incluyen una variante de este alimento consumido en forma de café, te o derivados de estos. Se estima que se consume anualmenteunas 120000 toneladas de cafeína al año Esta droga afecta al sistema nervioso central provocando un aumento en el estado de vigilia (es una droga estimulante) También se utiliza farmacológicamente para tratar la apnea (un síndrome que afecta a los recién nacidos y que se caracteriza por el cese total de la actividad respiratoria) Recientemente se ha descubierto un nuevo uso terapéutico para la cafeína.
Un equipo internacional de científicos ha comprobado que la combinación de un compuesto basado en la cafeína y de una pequeña cantidad de oro podría algún día ser utilizada como agente anticáncer.
La cafeína y ciertos compuestos basados en ella han estado recientemente bajo los focos como posibles tratamientos anticáncer. Pero conviene aclarar que beber litros de café, refrescos con cafeína y bebidas energéticas, no es la solución, y que la cafeína normal de esas bebidas, a los niveles necesarios para matar a las células cancerosas, empezaría también a tener efectos negativos en las sanas.
El oro también puede ser usado para eliminar células cancerígenas en cuanto a tal, pero, al igual que la cafeína, este en dosis elevadas afecta a las células sanas, por lo que en caso de ambos compuestos al menos en solitario resultan ser un arma de doble filo que ataca aquello que se quiere eliminar y a aquellas células que no se quieren eliminar.
Ante este problema el equipo del Instituto de Química Molecular de la Universidad de Borgoña en Dijon, Francia, y el Instituto de Investigación Farmacológica de la Universidad de Groninga en los Países Bajos, decidió poner a ambos juntos en ciertas configuraciones, para ver si los nuevos compuestos basados en cafeína y oro pueden actuar de forma selectiva contra las células cancerosas, evitando su crecimiento, sin dañar a las otras.
Para ello prepararon una serie de siete nuevos compuestos en el laboratorio y los estudiaron. Los científicos encontraron que, en determinadas concentraciones, uno de los compuestos de la serie mató selectivamente células cancerosas de ovarios humanos sin perjudicar a las células sanas. Además, el compuesto actuó específicamente contra un tipo de arquitectura de ADN que está asociada con el cáncer.