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jueves, 24 de abril de 2014

Descubierto el origen del "graznido" en el océano antártico.

El misterioso sonido repetitivo como un graznido que se produce en invierno y primavera en las aguas del Antártico ha tenido confundidos a los investigadores durante más de medio siglo. Ahora, los científicos afirman haber resuelto el misterio: aseguran que el sonido es generado por el rorcual austral o minke antártico en un artículo publicado en el periódico "The Guardian".
Los investigadores de de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU durante 8 años han tenido várias ugerencias acerca del origen de ese sonido, pero hasta ahora nadie había sido capaz de demostrar realmente que esta especie estaba produciendo el sonido, No obstante han sabido seguir la línea correcta de investigación y estubieron analizando las llamadas de los distintos tipos de ballenas. El equipo realizó varias grabaciones de las ballenas mediante etiquetas de sensor equipadas con micrófonos submarinos adjuntadas a un par de animales. En las grabaciones obtenidas los investigadores lograron identificar los sonidos tipo graznido que tanto preocupaban a los científicos. Ahora el sonido se puede atribuir inequívocamente a la ballena minke antártica.
Estas ballenas han sido objetivos primordiales de los pesqueros japoneses hasta la reciente ley que impide a los balleneros japoneses faenar en aguas internacionales (inclusive las antárticas). Por fortuna, las especies animales tienden a reservar sorpresas por más que se estudien, algo que hace que el campo de la biología siempre sea emocionante.

lunes, 31 de marzo de 2014

Japón tiene prohibida la caza de ballenas en el océano antártico

Los jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por 12 votos contra 4, han decidido que la pesca de ballenas por parte de Japón en aguas del océano Antártico no tiene fines científicos y han prohibido la concesión de nuevos permisos. Se trata de una decisión contra la que no cabe recurso
Por ello, Japón debe cesar la caza de ballenas  de manera inmediata y no se concederán nuevas licencias de caza de ballenas en Japón.
El tribunal concluye que los permisos especiales concedidos a Japón para matar, capturar y comerciar con ballenas en el marco del (acuerdo) JARPA II no tienen fines científicos.
El II Programa Japonés de Investigación sobre Ballenas en el Antártico bajo Permiso Especial (JARPA II, por sus siglas en inglés, una tapadera en mi opinión para utilizar la excusa de fines científicos para matar y consumir ballenas, es decir, una casa de papel), habilitaba a los japoneses para realizar estudios sobre el ecosistema antártico y las poblaciones de ballenas, lo que permitía su caza.
Australia y Nueva Zelanda impulsaron en 2010 una denuncia contra Japón en los tribunales internacionales porque consideraban que Tokio estaba explotando una laguna legal del JARPA II con la excusa de la investigación científica, cuando el fin era únicamente comercial (es decir, denunciaron un secreto a voces).
Japón ha cuestionado desde el principio la legitimidad del tribunal para decidir qué es y qué no es ciencia.
La caza de ballenas está prohibida a nivel internacional desde 1986, pero países como Noruega, Islandia. continúan practicándola a pequeña escala. Japón, por su parte, se amparó en una normativa de la década de 1940 para seguir con dicha actividad. En los últimos 20 años unas 10.000 ballenas han muerto a manos de los balleneros japoneses excusándose en fomentar la investigación sobre estos cetáceos.

viernes, 28 de marzo de 2014

El diseño de las barbas de las ballenas nació hace más de 500 millones de años

Quienes estudien biología sabrán que evolución convergente es un término asignado para dos animales que sin ni siquiera tener parentesco genético adoptan características comunes para explotar entornos con recursos parecidos. Un ejemplo de este tipo de evolución sería el lince ibérico y el buho real, los cuales para explotar el mismo entorno sin hacerse la competencia directamente, dado que el principio de exclusión competitiva les impediría ejercer en el mismo nicho ecológico el mismo papel. Estos animales adoptaron coloración parecida (parda y moteada) y unos rasgos que les permite romper la figura redondeada de una cabeza de depredador. Otro ejemplo está representado en la forma de dientes de sable representada con los smilodones, los dinofelis, los nimrávidos (en especial el eusmilus) o los thylacosmilos o marsupiales dientes de sable.
A principios del Periodo Cámbrico, unos enormes animales marinos usaban extraños apéndices faciales para filtrar comida flotante en el agua, según se ha deducido en un análisis de fósiles descubiertos en el norte de Groenlandia.
El nuevo estudio, dirigido desde la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, describe cómo la extraña especie, llamada Tamisiocaris borealis, utilizaba estos enormes y especializados apéndices para filtrar el plancton, de forma similar a como se alimentan hoy en día las ballenas modernas. Lo más llamativo es, sin embargo, que los Tamisiocaris datan de hace 520 millones de años. Otro ejemplo de evolución convergente. En este caso más de 500 millones de años después las ballenas adoptaron el mismo diseño para poder capturar el placton y pequeños peces pelágicos.
Los Tamisiocaris borealis aparecieron durante la explosión cámbrica. Una era en la cual la hubo una enorme variedad de seres vivos de formas realmente extrañas y empezó a diseñarse el diseño de los córdalos. Género de animales de los cuales surgieron los vertebrados actuales y los ágnatos (mixinos y lampreas). Los Tamisiocaris pertenecen a un grupo de animales llamados anomalocarídidos, una familia de artrópodos primitivos que incluía a algunos de los mayores y más icónicos animales del período Cámbrico. Tenían grandes apéndices frente a sus bocas, que usaban probablemente para capturar presas de tamaño considerable, incluyendo trilobites (en este caso es famoso el anomalocaris).
Los fósiles recientemente descubiertos muestran que esos depredadores también evolucionaron hasta convertirse en seres que se alimentaban de placton, con sus apéndices de agarre convirtiéndose en un aparato de filtraje que podía ser movido como una red a través del agua, atrapando en el proceso pequeños crustáceos y otros organismos tan diminutos como de medio milímetro de tamaño.

lunes, 7 de mayo de 2012

los delfines, las ballenas y el sonar

El sonar es uno de los sistemas de navegación más utilizados por los barcos. Este sistema consiste en el envío de señales sonoras que van desde el infrasonido hasta el ultrasonido y algunas que están en el espectro acústico cada cierto tiempo para calcular a partir del tiempo que tarda en regresar el sonido al emisor las distancias a objetos, lo que permite al barco orientarse para evitar arrecifes, detectar otros barcos o submarinos o incluso en caso de los barcos pesqueros descubrir el emplazamiento de los bancos de peces. Este método ahora está cayendo en desuso (la versión de sonar activo) debido a que el sistema GPS es un eficaz sustituto del sonar y se sospecha que este sistema afecta a la vida marina de forma negativa. En especial a las ballenas, delfines y otros animales que utilizan la ecolocalización para orientarse en el medio o que tienen un oído sensible.
El sistema sonar tiene sus antecedentes en la 1ª guerra mundial. En esa época los ingleses buscaban un medio de detectar los submarinos enemigos y para hacerlo utilizaban micrófonos submarinos. El sonar en cuanto a tal se inventó en 1916 en Gran Bretaña y fue un éxito, porque en una época de guerra este sistema daba ventaja sobre el enemigo (en concreto con el sonar se podían detectar submarinos enemigos y además con este sistema tanto buques de guerra como submarinos detectaban con más facilidad los arrecifes y otros obstáculos que pudieran representar un peligro para el barco)
En la actualidad el sonar pasivo tiene todavía una gran relevancia en el campo militar para la detección y vigilancia y comunicación entre barcos. Y el activo todavía es utilizado por los barcos pesqueros (pero tienen una frecuencia que es menos agresiva para la fauna que el sonar militar) para la detección de las piezas de pesca
El origen de este sistema está en el estudio de los cetáceos y murciélagos (hace poco se supo de aves que utilizan este sistema para anidar en lugares seguros, dentro de cuevas y grutas en los que no existe luz natural pero no está tan evolucionado como el de los mamíferos), los cuales utilizan la ecolocalización para orientarse allí donde no funcionan sus ojos y en el caso de los murciélagos que se alimentan de insectos (los que se alimentan de fruta gozan también de buen sentido de la vista) y de los delfines de agua dulce, los cuales viven en aguas turbias donde existe muy poca visibilidad, se ha convertido en “sus ojos“ dado que la vista de estos otros animales es cuanto menos pobre. Los delfines tanto de agua dulce como de agua salada han aprendido incluso a utilizar la ecolocalización como un arma aturdidora que utilizan mandando a su presa sonidos en una frecuencia que aturde y desorienta a la presa y la hacen fácil de capturar por el cetáceo.
Irónicamente los animales que sirvieron de inspiración para hacer el sistema de sonar son víctimas de la versión activa de este sistema