Los jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por 12 votos contra 4, han decidido que la pesca de ballenas por parte de Japón en aguas del océano Antártico no tiene fines científicos y han prohibido la concesión de nuevos permisos. Se trata de una decisión contra la que no cabe recurso
Por ello, Japón debe cesar la caza de ballenas de manera inmediata y no se concederán nuevas licencias de caza de ballenas en Japón.
El tribunal concluye que los permisos especiales concedidos a Japón para matar, capturar y comerciar con ballenas en el marco del (acuerdo) JARPA II no tienen fines científicos.
El II Programa Japonés de Investigación sobre Ballenas en el Antártico bajo Permiso Especial (JARPA II, por sus siglas en inglés, una tapadera en mi opinión para utilizar la excusa de fines científicos para matar y consumir ballenas, es decir, una casa de papel), habilitaba a los japoneses para realizar estudios sobre el ecosistema antártico y las poblaciones de ballenas, lo que permitía su caza.
Australia y Nueva Zelanda impulsaron en 2010 una denuncia contra Japón en los tribunales internacionales porque consideraban que Tokio estaba explotando una laguna legal del JARPA II con la excusa de la investigación científica, cuando el fin era únicamente comercial (es decir, denunciaron un secreto a voces).
Japón ha cuestionado desde el principio la legitimidad del tribunal para decidir qué es y qué no es ciencia.
La caza de ballenas está prohibida a nivel internacional desde 1986, pero países como Noruega, Islandia. continúan practicándola a pequeña escala. Japón, por su parte, se amparó en una normativa de la década de 1940 para seguir con dicha actividad. En los últimos 20 años unas 10.000 ballenas han muerto a manos de los balleneros japoneses excusándose en fomentar la investigación sobre estos cetáceos.
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lunes, 31 de marzo de 2014
miércoles, 6 de junio de 2012
las aguilas y las especies cinegéticas
Las águilas y otras aves de rapiña son los indiscutibles
reyes del aire. Estos animales son admirados por su majestuoso vuelo aprovechando
las corrientes térmicas ascendentes, haciendo que puedan hacer un vuelo
sostenido y eficiente que consume poquísima energía. No obstante se trata también
de especies especialmente frágiles ante contaminantes medioambientales.
Durante la edad media estas aves eran utilizadas como
criaturas de cetrería para los reyes y nobles hasta que se invento el arma de
fuego. Desde entonces y hasta mitad del siglo XX fueron cazadas acusadas de
robar la caza, junto a lobos, linces, etc. No obstante se descubrió que sin
estos depredadores no existirían muchas especies cinegéticas.
En efecto se extermina a las águilas reales de los Alpes
durante el siglo XX pensando así que aumentaría la caza, pero cuando lo
hicieron las cabras enfermas de tuberculosis contagiaron a las demás, por lo
que hubo una epidemia que casi las extermino. Se hizo necesario reintroducir al
águila en esas zonas para que la población de cabras regresara a la normalidad,
porque estos animales purgaban a los animales enfermos, débiles y tarados
dejando a los individuos sanos. Cuando el ser humano se siente molesto con un
animal porque elimina animales de especies que caza normalmente nunca piensa en
las consecuencias de matar el las mejores piezas y exterminar a los animales
que se alimentan de ellos que normalmente se alimentan de animales que debilitan
a sus congéneres.
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