viernes, 30 de enero de 2015

ingeniera agrónoma ha descubierto que las paredes vegetales ayudan a paliar el ruido.

Ya se había demostrado que las paredes vegetales ayudan a eliminar la contaminación urbana y a enfriar los edificios en verano. Ahora, una ingeniera agrónoma de la Universidad del País Vasco ha constatado que, además, tienen un gran potencial de absorción de ruido, por lo que podrían ser utilizadas como aislante acústico en las ciudades.
También se había constatado recientemente, en un estudio  de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que las fachadas vegetales, en climas como el de la ciudad de Madrid, serían eficientes como fuentes de enfriamiento pasivo durante las estaciones cálidas.
Ahora, una ingeniera agrónoma de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de Minas y de Obras Públicas de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha descubierto que las paredes compuestas por vegetales tienen también un gran potencial de absorción de ruido y que, por tanto, podrían ser utilizadas como aislante acústico.  
La ingeniera agrónoma  llegó a esta conclusión mediante análisis realizados en una cámara de reverberación (una cámara cuyas paredes poseen materiales que reflejan el ruido del mismo modo en todas las direcciones), y utilizando varias frecuencias según publicó en un comunicado a UPV.
La investigadora también estudió el comportamiento que pueden tener las paredes vegetales como aislante acústico colocando unos módulos vegetales en una pared del laboratorio, y midió el nivel de aislamiento del ruido con los resultados mencionados.
Las paredes vegetales analizadas en la EHU se componen de módulos vegetales: las plantas son introducidas en cajas de polietileno, y se mantienen mediante irrigación orgánica, es decir, son alimentadas y regadas por medio de un sistema similar al hidropónico utilizado en invernaderos.
En general, la integración de sistemas vegetales en arquitectura puede emplearse para aumentar las áreas verdes en las ciudades, promover el ahorro energético o de adorno en las ciudades.
También sirven para subsanar enfermedades que se ven reforzadas por la contaminación(lo que se conoce como síndrome del edificio enfermo).