viernes, 1 de julio de 2011

Osos y viajes espaciales y Osos y medicina

El afán de la exploración espacial  y la  conquista de otros planetas ha sido una un sueño que el ser humano ha tenido desde el siglo XVII, pero se sabe que los viajes espaciales de larga duración tienen unos efectos letales en el ser humano.
Unos de los efectos más catastróficos es la pérdida de masas ósea y muscular por acción de la carencia de gravedad y la falta de necesidad de utilizar la fuerza física en el espacio. está comprobado que los efectos de la carencia de gravedad en el ser humano son parecidos en un ser humano sano a los que padece un hombre con osteoporosis, es decir, los huesos se debilitan y se hacen porosos porque en el espacio no son necesarios huesos fuertes para sustentar un cuerpo grande, por eso la conquista interplanetaria por ahora no es posible, dado que los planetas más cercanos a la tierra en el sistema solar que se puede viajar hasta ellos sin que se sufran los efectos de la falta de gravedad sean excesivamente fuertes son Venus (un planeta a mas de 400 grados Celsius por el fuertísimo efecto invernadero, que lo hace el más caliente del sistema solar) y Marte (un planeta con una atmósfera demasiado tenue para permitir la vida avanzada y en el cual existen muchísimas tormentas de arena). No obstante la genética de los osos puede ser la clave de la realización de viajes interplanetarios.
Los osos en los meses invernales hibernan en algunos casos hasta 6 meses. Esta hibernación a diferencia de la hibernación de otros animales, como los murciélagos, se realiza sin necesidad de que el oso reduzca de forma significativa su metabolismo (cuando una ardilla o un murciélago hiberna su temperatura corporal cae hasta niveles próximos a la congelación, aunque no llegue a igualar o superar esa caída el punto de congelación y se hacen casi totalmente inactivos, un oso sufre solo un descenso de 2 grados de su temperatura respecto a su temperatura de actividad y reaccionan perfectamente a estímulos externos por ejemplo cuidando de sus crías que nacen en esos meses o ante peligros que se acerquen a su refugio). Pero lo sorprendente es que a pesar de estos periodos de inactividad, los osos no pierden un ápice de su masa ósea o muscular debido a la gran carencia de ejercicio físico, cosa que en casi todos los demás vertebrados si sucedería y de forma parecida a un entorno carente de gravedad.
Según los científicos que estudian a estos animales eso se debe a que durante esos meses los osos no solo no ingieren alimentos, sino que tampoco expulsan sus residuos celulares en forma de orina, por lo que los iones productos del metabolismo celular a falta de un lugar en el que ser expulsados regresan a las células o se acumulan de nuevo en los huesos, por lo que no pierden en el proceso componentes básicos para los músculos o los huesos y no se debilitan. Parece ser que en invierno paralizan la actividad renal para realizar la hibernación. También es notable el hecho de que el animal no termine envenenándose por intoxicación celular por los desechos de las células en dicho plazo.
Si se logra averiguar los mecanismos por los que los osos no orinan en invierno y no sufren envenenamiento residual y se puede sintetizar de forma que sea aplicable a los seres humanos, serán factibles los viajes interplanetarios a largo plazo.

Actualizado el 24/03/2012
Además se ha descubierto que las heridas que sufren los osos cicatrizan antes durante su periodo de hibernación, por lo que esto podría tener aplicaciones científicas interesantes para el campo de la medicina. Es como si el periodo de inactividad alimentaria en los meses de invierno fuese utilizado para su sanación.
Los osos normalmente reciben heridas de diversa consideración y no es extraño que a inicios de invierno sufran heridas tales como mordiscos, algunos disparos y que estas se infecten. Pero en el estudio hecho por unos científicos sobre más de 200 osos ha demostrado que los que a principios de invierno sufrían graves heridas, una vez pasado el invierno estas heridas se restauraban sin apenas dejar cicatriz e incluso heridas en gangrena después del invierno se curaban. Esta habilidad tiene especial interés en el campo de la medicina porque puede paliar problemas de personas que tienen problemas de cicatrización.