Unos restos fósiles de 70 millones de años de antigüedad encontrados en sedimentos del periodo Cretáceo Tardío de Alaska han sido identificados como pertenecientes a una especie de tiranosaurio hasta ahora desconocida.
Los tiranosaurios, han sido muy estudiados por la paleontología. Sin embargo, gran parte de lo que se sabe de ellos procede de los fósiles de latitudes bajas y medias de Norteamérica y Asia.
El equipo de científicos del Museo Perot de Naturaleza y Ciencia, en Texas, analizó los restos de cráneo y mandíbula descubiertos en una formación geológica situada en el norte de Alaska, determinando que pertenecieron a un nuevo y pequeño tiranosaurio.
Según los resultados de los análisis, los huesos del cráneo revelan que pertenecieron a un individuo de una nueva especie, a la que se le ha dado el nombre de Nanuqsaurus hoglundi. Esta bestia presenta un estrecho parentesco evolutivo no sólo con los tiranosaurios sino también con los tarbosaurios.
Se estima que el nuevo dinosaurio era relativamente pequeño, teniendo un cráneo adulto una longitud estimada de aproximadamente 63 centímetros frente a los 152 centímetros del tiranosaurio rex La nueva especie vivió probablemente en un entorno continental de latitud alta, con estaciones extremas, en el borde más norteño de la Norteamérica del Cretácico.
Los autores del estudio piensan que el Nanuqsaurus hoglundi tenía una longitud menor como adaptación al entorno que existía cerca del polo norte mezclado con el hecho de que en latitudes norteñas existían barreras físicas que aislaban a los dinosaurios cercanos a los polor de los de latitudes meridionales
Mostrando entradas con la etiqueta Dinosaurio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dinosaurio. Mostrar todas las entradas
sábado, 15 de marzo de 2014
sábado, 8 de diciembre de 2012
Descubierto el dinosaurio más antiguo
Un equipo de investigadores ha descubierto los restos del que parece ser el primer dinosaurio que deambuló sobre la Tierra, una criatura del tamaño de un perro labrador con una cola de más de un metro de longitud. Denominado Nyasasaurus parringtoni, su hallazgo significa que el linaje de los dinosaurios apareció en el sur del supercontinente Pangea a mediados del Triásico, hace unos 243 millones de años, de 10 millones a 15 millones de años antes de lo que se creía.
el equipo que analizó las vértebras de este reptil ha determinado que probablemente se mantenía en pie y no era muy grande; medía de dos a tres metros de longitud y un metro de altura, y pesaba de 20 a 60 kilos. Apenas saben sobre su comportamiento y forma vida.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que lo que tenían entre sus manos era un antiquísimo dinosaurio por las características de sus huesos, comunes a los primeros dinosaurios y sus parientes cercanos. Por ejemplo, el tejido óseo del húmero parece desarrollarse al azar, lo que indica un crecimiento rápido, típico de de estos animales y que en la actualidad solo se observa en algunos mamíferos y pájaros.
Otro rasgo común con los primeros dinosaurios es una distintiva cresta alargada para sujetar los músculos en el húmero, la llamada cresta deltopectoral.
el equipo que analizó las vértebras de este reptil ha determinado que probablemente se mantenía en pie y no era muy grande; medía de dos a tres metros de longitud y un metro de altura, y pesaba de 20 a 60 kilos. Apenas saben sobre su comportamiento y forma vida.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que lo que tenían entre sus manos era un antiquísimo dinosaurio por las características de sus huesos, comunes a los primeros dinosaurios y sus parientes cercanos. Por ejemplo, el tejido óseo del húmero parece desarrollarse al azar, lo que indica un crecimiento rápido, típico de de estos animales y que en la actualidad solo se observa en algunos mamíferos y pájaros.
Otro rasgo común con los primeros dinosaurios es una distintiva cresta alargada para sujetar los músculos en el húmero, la llamada cresta deltopectoral.
martes, 9 de octubre de 2012
Descubierto un dinosaurio con colmillos y cara de loro
Su cara se asemejaba a la de un loro y tenía un par de colmillos punzantes como los de un vampiro. De pequeño tamaño -pesaba menos que un gato doméstico-, estaba cubierto de cerdas como las de un puerco espín. Este era el extraordinario aspecto del Pegomastax africanus (mandíbula gruesa de África), un dinosaurio herbívoro que habitó la Tierra hace 200 millones de años, cuando el supercontinente Pangea comenzaba a dividirse en dos. Sus restos aparecieron originalmente en los años 60 en Sudáfrica, pero no ha sido hasta ahora que el famoso paleontólogo Paul Sereno los ha identificado como pertenecientes a una nueva especie entre la colección de fósiles de la Universidad de Harvard.
La nueva especie medía menos de dos metros de largo y apenas llegaba al peso de un gato. Probablemente, la mayor parte de su cuerpo estaba cubierta de extrañas cerdas, como las de un puerco espín. Una «capa» similar fue vista por primera vez en otro dinosaurio, el Tianyulong, que, enterrado en sedimentos cubiertos por ceniza volcánica, conservaba cientos de cerdas distribuidas en su cuerpo desde el cuello hasta la punta de su cola. El Tianyulong y el Pegomastax forman parte de la misma familia, los Heterodontosaurios, que se separaron cuando Pangea se dividió en dos masas continentales, una en el norte y otra en el sur.
Lo que hace destacar al nuevo Pegomastax es su cráneo de unos siete centímetros de largo, que sobresale como si fuera el pico de un loro, un par de colmillos punzantes y unos dientes escondidos detrás para cortar las plantas, que funcionaban como unas afiladas tijeras cuyas cuchillas se deslizaban una sobre otra cuando las mandíbulas están cerradas.
Llama la atención que un animal vegetariano utilizara estos colmillos. No obstante en la actualidad los ciervos almizcleros poseen esos colmillos largos, los cuales son utilizados por estos animales para pelear por el derecho a aparearse y para defenderse. Por lo que es posible que este dinosaurio utilizara estos colmillos sobre todo para las mismas funciones que el ciervo almizclero
La nueva especie medía menos de dos metros de largo y apenas llegaba al peso de un gato. Probablemente, la mayor parte de su cuerpo estaba cubierta de extrañas cerdas, como las de un puerco espín. Una «capa» similar fue vista por primera vez en otro dinosaurio, el Tianyulong, que, enterrado en sedimentos cubiertos por ceniza volcánica, conservaba cientos de cerdas distribuidas en su cuerpo desde el cuello hasta la punta de su cola. El Tianyulong y el Pegomastax forman parte de la misma familia, los Heterodontosaurios, que se separaron cuando Pangea se dividió en dos masas continentales, una en el norte y otra en el sur.
Lo que hace destacar al nuevo Pegomastax es su cráneo de unos siete centímetros de largo, que sobresale como si fuera el pico de un loro, un par de colmillos punzantes y unos dientes escondidos detrás para cortar las plantas, que funcionaban como unas afiladas tijeras cuyas cuchillas se deslizaban una sobre otra cuando las mandíbulas están cerradas.
Llama la atención que un animal vegetariano utilizara estos colmillos. No obstante en la actualidad los ciervos almizcleros poseen esos colmillos largos, los cuales son utilizados por estos animales para pelear por el derecho a aparearse y para defenderse. Por lo que es posible que este dinosaurio utilizara estos colmillos sobre todo para las mismas funciones que el ciervo almizclero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)