Mostrando entradas con la etiqueta musgos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta musgos. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de enero de 2015

Los musgos aportan información sobre el cambio climático

Tras años de olvido, científicos estadounidenses vuelven a posar la mirada sobre el diminuto universo de las briófitas (musgos, hepáticas y antocerotes) en busca de respuestas sobre el cambio climático e información sobre los ecosistemas, según se publicó en una entrevista con EFE
Por su pequeño tamaño y la dificultad de determinar sus diferentes especies, la importancia de las briófitas ha sido históricamente poco divulgada, tendencia que desde hace unos años los científicos intentan revertir.
Aparte de ser las primeras plantas en colonizar los ambientes terrestres, su relevancia recae también en su capacidad de adaptación, pues "crecen casi en todas partes, desde los desiertos más áridos hasta la selva más húmeda
Su capacidad de aportar información sobre el cambio climático es otra piedra angular del estudio de estos organismos dado que, como dije en un artículo hace años, estos seres vivos son muy vulnerables a los cambios de clima y contaminación (centinela de la naturaleza).
En este sentido, la importancia de Chile para el estudio de estas plantas es capital, puesto que posee uno de los rincones planetarios con más diversidad y abundancia de estos organismos, y en concreto el Parque Omora, un jardín de mil hectáreas en la Reserva Cabo de Hornos, en el extremo sur de Chile, alberga más del 5 % de la diversidad mundial de musgos y hepáticas, en un área menor que el 0,01 % de la superficie terrestre. Dicha riqueza en esta planta se debe al aislamiento histórico de esa región con respecto a las zonas circundantes por los glaciares.
Si os ha gustado mi artículo, podéis agregarme a las redes sociales de:
Facebook y Twitter
Si queréis que hable de un tema o resolver dudas, estaré aquí para hablar. Pasad un buen día

lunes, 4 de julio de 2011

Dragos, musgos, liquenes y helechos contra la leucemia

Los dragos son unos de los árboles más escasos y curiosos que existen. Se tratan de unos árboles de crecimiento lento (tardan 10 años en alcanzar el metro de altura y raramente alcanzan los 16 metros) que tienen un crecimiento sencillo (es decir solo crece el tallo que no tiene ramas pero tras su primera floración se le van añadiendo nuevas capas de ramas. Los dragos no tienen anillos de crecimiento a diferencia de otros árboles, lo que hace que sea más difícil contar los años que tienen. En lugar de contar anillos en estos árboles se le cuenta las capas de ramas que tiene el drago al que se le quiere determinar la edad. Estos árboles solo crecen en las Islas Canarias en estado salvaje. Pero tienen parientes en áfrica y en algunas islas del océano índico.
Durante mucho tiempo los pobladores originales de estas islas utilizaban ungüentos con partes del drago pensando que tenía propiedades medicinales.
En efecto recientemente en la isla de Tenerife se ha descubierto en el drago, así como en musgos, líquenes, hongos y helechos endémicos de la Península ibérica y  Sudamérica una serie de principios activos que inhiben o anulan el crecimiento de las células malignas de la leucemia. Dichos principios se extraen en las raíces del árbol y los producen los hongos y líquenes en forma de toxinas-desechos y los helechos la producen como defensa contra organismos fitófagos o vegetarianos.
En la actualidad la leucemia es uno de los cánceres mas graves que existen. Este crecimiento descontrolado de células ocurre en la médula del afectado y provoca un exceso de glóbulos blancos inmaduros en el torrente sanguíneo, los cuales atacan al propio cuerpo humano (es como si pusieras de policías a niños huérfanos en una ciudad). El efecto de estas sustancias en el paciente de forma moderada provoca la inhibición del crecimiento de esas células por un lado y la destrucción de células malignas de la médula.
La superstición y el instinto pueden conseguir medicinas que bien utilizadas pueden significar la salvación de miles de vidas 

lunes, 25 de abril de 2011

Musgos: centinelas de la naturaleza y especie clave

El musgo se trata de la primera familia de plantas que colonizaron tierra firme hará unos 450 millones de años.
Se trata de una familia de plantas que están en un estado intermedio entre las plantas superiores (sus partes están diferenciadas) y las algas (sus partes no cumplen una función específica). Estas plantas se han utilizado con fines decorativos como si fuera hierva en miniaturas a escala y se ha intentado erradicar en los jardines hasta el punto de que la mayoría de especies de musgo están en peligro de extinción (aparte de otras causas que aparecen más adelante). Pero se trata de una especie imprescindible en los ecosistemas donde habita .
Sus funciones para estos ecosistemas so n las siguientes:
 Son de los primeros colonizadores de la roca madre (roca a partir de la cual por una serie de ataques químicos ocasionados por el contacto con el aire y combinado con la materia orgánica de los seres vivos y la descomposición de esta por parte de estos directamente se forma el suelo) junto con los líquenes y por lo tanto hacen que el proceso de formación de la tierra sea más rápido de lo que sería si no hubiera musgo. (No obstante los tipos tierra que más rápido se forman tardan 50 años de tiempo  mínimo en formarse).
Los musgos son muy buenos reteniendo el agua: Algunos llegan a retener  hasta 300 veces su propio peso en agua en  periodos de abundancia de agua y la liberan en épocas de más escasez de este líquido.
Por las razones anteriormente dichas disminuyen la erosión del suelo porque al retener el agua disminuye.
Además el musgo. Se trata de una planta que es buen centinela de la contaminación del suelo, o bien por toxinas o bien por lluvia ácida, o bien atmosférica. Esto quiere decir que ante la presencia de cualquier contaminante del  suelo o del aire los musgos son de los primeros seres vivos que sufren ante la presencia de la contaminación y también son de las primeras especies en desaparecer de la zona contaminada.
La desaparición del musgo de la zona de la que forma parte de un ecosistema causa un gran impacto. Es decir, es una especie clave de los ecosistemas que habita, una especie que o no se puede sustituir si desaparece de ese ecosistema o es costoso de sustituir.
Muchas especies son ignoradas o repudiadas por el ser humano, no obstante si desaparecieran esas especies, causan una gran catástrofe en el ecosistema. Por ejemplo, en los lugares donde vivía  y ha desaparecido la erosión del suelo se ha visto acrecentada de forma exponencial hasta el punto en el que solo queda un páramo estéril inútil para el crecimiento de plantas.